| JACINTA ESCUDOS
La tarde del 20 de febrero del 2005, Anita Thompson está hablando con su esposo por teléfono. Ella se encuentra en el gimnasio y él está en su estudio, en su casa de “Owl Farm”, en Colorado. Él está enfrascado en la escritura de un artículo sobre los atentados del 11 de septiembre pero tiene pendiente la entrega de su columna semanal de ESPN y le pide a Anita que regrese pronto para trabajar en ello. En algún momento de la conversación, él le pide que espere. Ella se queda en la línea y de pronto escucha un sonido fuerte. Anita piensa que algo se ha caído, pero no logra identificar bien el sonido. Espera en la línea largo rato pero su esposo no vuelve al teléfono. Ese sonido fue el de un disparo. Hunter S. Thompson se había disparado en la boca con una pistola calibre 45. La noche del sábado 23 de mayo de 1896, hubo una cena informal para amigos en la casa número 13 de la Calle 14 de Bogotá, Colombia. En la mañana del domingo 24, la anciana sirvienta que entró con la bandeja del desayuno, encontró el cuerpo ya sin vida del poeta José Asunción Silva. Estaba medio sentado, con la cabeza inclinada levemente hacia la izquierda, los ojos abiertos, los labios entrecerrados. Nadie escuchó el tiro, por lo que se cree que se suicidó muy temprano, mientras su madre, su hermana y la sirvienta estaban en misa. Una noche de abril de 1970, un hombre camina por la Avenida Emile Zolá de Paris. Mientras lo hace, recuerda su reciente viaje a Israel, hecho a fines del año pasado. Era su primera visita y, esta noche lo sabe, también fue la última. En 1937, en el sótano del Hospital de Clínicas de Buenos Aires, había un paciente llamado Vicente Batistessa. Estaba internado en esa parte del hospital por su aspecto físico: tenía horribles deformaciones, causadas quizás por una elefantiasis, una neurofibromatosis o el Síndrome de Proteus. Apenas era visitado por el médico que lo atendía y por alguna enfermera. Un día, un paciente alto, delgado, barbado y de ojos verdes, bajó al sótano por curiosidad y encontró a Batistessa. Le habló. El deforme, acostumbrado a ser visto con temor o en el mejor de los casos, a ser ignorado, apenas tuvo valor de contestarle. Poco a poco se dio cuenta que el paciente barbado era sincero y amable y ambos se hicieron amigos. El barbado exigió que Batistessa fuera sacado del sótano y trasladado a su habitación, que ambos compartirían. Cuando ya Batistessa, profundamente agradecido por ser tratado como un ser humano normal, se encontraba en la habitación que compartiría con su amigo, el barbado le contó la historia de su vida. El 7 de diciembre de 1990, un hombre de 47 años, escribió lo que de seguro sería el texto más difícil de su vida: “Queridos amigos: debido al estado precario de mi salud y a la terrible depresión sentimental que siento al no poder seguir escribiendo y luchando por la libertad de Cuba, pongo fin a mi vida. En los últimos años, aunque me sentía muy enfermo, he podido terminar mi obra literaria, en la cual he trabajado por casi treinta años. Les dejo pues como legado todos mis terrores, pero también la esperanza de que pronto Cuba será libre. (...) Pongo fin a mi vida voluntariamente porque no puedo seguir trabajando. Ninguna de las personas que me rodean están comprometidas en esta decisión. Sólo hay un responsable: Fidel Castro. Los sufrimientos del exilio, las penas del destierro, la soledad y las enfermedades que haya podido contraer en el destierro seguramente no las hubiera sufrido de haber vivido libre en mi país”. La breve nota sería firmada por él con la precisa instrucción de ser publicada y enviada a todos sus amigos. Luego de escribirla, Reinaldo Arenas preparó un cóctel de alcohol y pastillas. Y bebió. La leyenda urbana afirma que Lázaro Gómez Carrillo estaba presente aquel día en el apartamento de Nueva York, que posiblemente Arenas le dictó aquella última carta a Lázaro y que éste le ayudara a ingerir el cóctel de pastillas. La presencia de Lázaro Gómez no es improbable debido a que en los tres años anteriores a su muerte, Arenas llegaría a estar en muchas ocasiones tan debilitado y enfermo que no podía escribir y dictaba todo en una grabadora. Lázaro se convirtió en un asistente cercano. Arenas siempre describió su relación como una amistad que se había convertido “en una suerte de hermandad” aunque muchos creen que fue su amante. El 25 de noviembre de 1911, un hombre de 48 años se dirige a un barranco en el Valle di San Martino, cerca de Turín, Italia. El lugar está lleno de buenos recuerdos. Ahí cerca había vivido un tiempo con sus hijos y su amadísima esposa, en la Via Guastella. En aquel lugar, lo recuerda claramente, la familia entera iba a cortar flores. Desayunaban por ahí cerca. Era un pequeño lujo que podían darse, a pesar de la dramática estrechez económica. Cuando saca el cuchillo, no puede evitar pensar en piratas y sultanes, en tigres y selvas, en barcos y palacios, en lugares exóticos a los que el común de la gente jamás viajará. Ni él tampoco. Piensa en su amada esposa Aída, en sus hijos a los que apenas podrá heredar 150 liras. Confía en que habrá seres bondadosos que cuidarán de ellos “Los hombres de genio, los grandes creadores, ¿no se encuentran precisamente entre los depresivos y los melancólicos?”, preguntaba Aristóteles ya en su tiempo .
Como decíamos al comienzo de esta serie, la relación entre enfermedad mental, suicidio y creatividad siempre ha estado bajo la lupa pero nunca ha podido comprobarse científicamente. Aunque no hay estudios específicos que analicen el suicidio entre escritores, hay varios sobre su relación con la enfermedad mental que han arrojado conclusiones interesantes. El 28 de marzo de 1941 puede verse cerca de las riberas del Río Ouse a una mujer de 59 años, paseando con su bastón y su abrigo. La mujer mira al suelo. Parece buscar algo. De vez en cuando se agacha y mete algo en sus bolsillos. Ha salido desde su casa, un lugar conocido como Monk's House, en las afueras de Rodmell, y ha caminado atravesando un valle para llegar al río.
Rodmell, en el distrito de Lewes, en Sussex Este, Inglaterra, es un lugar tranquilo, de pocas casas. La palabra “ouse” tiene origen celta y significa simplemente “agua”. El río tiene poco más de 67 kilómetros . A ratos está bordeado de valles y se torna muy ancho, y en otros parajes se torna más angosto y está rodeado de bosques.
Al fin junto al río, la mujer examina el contenido de sus bolsillos. Piedras. Grandes y pequeñas. Repletos los bolsillos de ellas. Con su bastón tantea caminar hacia el borde lodoso del agua. Siembra el bastón en la orilla, en el lodo. Y sigue caminando hacia adentro, hacia el agua, hacia la parte más profunda del Ouse. Siente el frío en sus pies, en sus pantorrillas. Se alegra al notar que el llenar sus bolsillos de piedras está funcionando. No le pasará como hace pocas semanas, que se metió al río pero salió flotando. Salió mojada y sucia del agua y al regresar a casa tuvo que mentirle a Leonard y decirle que se había caído.
Ahora no habría mentiras. No flotaría. Ahora sería definitivo. El hombre toma una maleta. Mete algo de ropa. El libro más querido de todos los que ha publicado, Diálogos con Leucó . Su diario personal, un folder con sus últimos poemas. Y 16 envases de somníferos.
Se despide de su hermana. Le dice que hará un viaje de fin de semana, algo que ya había hecho otras veces. A él le gustaba retornar con alguna frecuencia a Santo Stefano Belbo, en el Piamonte, donde habían nacido. Sale de la casa en la Via Lamarmora y toma un tranvía. El viaje es corto, menos de 10 minutos. Baja en la parada de la estación del tren, la Stazione di Porta Nuova, frente a la Piazza Carlo Felice. Se detiene un momento. Mira a su alrededor y descubre un pequeño hotel en la Piazza , el Albergo Roma. Cambia de planes. Un matrimonio de judíos austriacos ha viajado desde Petrópolis hasta Río de Janeiro para disfrutar del carnaval. Necesitaban distraerse un poco de la sombra de la guerra que se libra al otro lado del Atlántico. El 16 de febrero de 1942, Martes de Carnaval, se lee en los periódicos que Singapur se ha rendido ante el Japón. Esto le produce un profundo impacto al matrimonio, sobre todo a él. La guerra lo ha tenido entrando y saliendo de depresiones. Recuperar el optimismo es casi imposible. Teme que el nazismo se impondrá sobre Europa y alcanzará al resto del mundo.
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Podría decirse que el viernes 4 de octubre de 1974 fue un buen día. El sol brillaba. Era otoño. Las hojas de los robles y los arces comenzaban a cambiar de color. Por la mañana había ido a ver a su terapeuta, la doctora Schwartz. Le contó del viaje del que recién había retornado el día anterior, un viaje para leer su poesía.
Es de noche y se anuncia tormenta. Una mujer de 46 años que está hospedada en una pensión de Mar de Plata sufre de dolores terribles. La morfina ya no ayuda más. Debilitada por el dolor, llama a la asistenta del lugar y dicta una carta para su hijo Alejandro, de 26 años: “... Suéñame, que me hace falta. Te escribo tan sólo para que veas que te quiero”. BIOGRAFIA Jacinta Escudos, nacida en San Salvador en 1961, es una escritora cuyo cuerpo central de trabajo incluye novelas, cuentos, poesía y crónicas, que se han publicado en periódicos como La Nación (Costa Rica), La Prensa Gráfica (El Salvador) y El Nuevo Diario (Nicaragua). Aunque escribe principalmente en español, domina también el inglés, el alemán y el francés y ha trabajado como traductora por varios años. Escudos ha viajado extensamente y ha vivido en varios países centroamericanos y europeos. La pluralidad de estas fusiones culturales y geográficas se manifiesta en su producción literaria y pensamiento intelectual. Su novela más reciente, A-B-Sudario (Alfaguara, 2003), fue ganadora del Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo. También ha recibido becas y residencias de La Maison des Écrivains Étrangers et des Traducteurs en Saint-Nazaire, Francia, y Heinrich Böll Haus en Langenbroich, Alemania.
A pesar de ser una autora prolífica con muchas publicaciones, gran parte de su trabajo sigue inédito. Sin embargo, algunas de sus obras no publicadas han sido reconocidas. En 2000, por ejemplo, Escudos ganó una competencia nacional en El Salvador, los Décimos Juegos Florales de Ahuachapán, por su libro, Crónicas para sentimentales.
La voz narrativa de Escudos emplea constantemente formas y técnicas experimentales. Esta experimentación es intencional, una que estructura y sitúa su trabajo en las posibilidades de la apertura y su relación entre el yo y el espacio. Esta voz narrativa y su relación con otros mapas literarios se demuestra en la participación actual de Escudos en la blogósfera. Su bitácora oficial, Jacintario, es un medio actualizado diariamente, donde la bitácora es una extensión de la escritura de Escudos, una forma de expresión donde la voz de la autora y el contenido varía. Como una revista cultural en línea, Jacintario contribuye a la blogósfera no simplemente porque es una producción por una figura literaria eminente, pero debido al acceso que la bitácora ofrece a un género en construcción.
OBRAS Las obras literarias de Escudos incluyen:
A-B-Sudario (Alfaguara, 2003)
Felicidad doméstica y otras cosas aterradoras (Editorial X, 2002)
El Desencanto (Dirección de Publicaciones e Impresos, 2001)
Cuentos Sucios (Dirección de Publicaciones e Impresos, 1997)
Contra-corriente (UCA Editores, 1993)
Apuntes de una historia de amor que no fue (UCA Editores, 1987)
Letter from El Salvador/Carta desde El Salvador (edición no autorizada por la autora, publicado en Londres bajo el seudónimo Rocío América [El Salvador Solidarity Campaign, 1984])
Su trabajo, además, ha sido publicado en las siguientes colecciones:
Idea crónica: Literatura de no ficción iberoamericana (Fundación TyPA, 2006)
El Milagrero/Der Wundertäter (DTV, 2006)
Literaturas centroamericanas hoy (Iberoamericana/Vervuert Verlag, 2005)
Antología de cuentistas salvadoreñas (UCA Editores, 2004)
Cicatrices: un retrato del cuento centroamericano (Anamá Ediciones, 2004)
Pequeñas resistencias 2: Antología del cuento centroamericano contemporáneo (Páginas de Espuma, 2003)
Um etwas Zeit zu retten: Literatur und Kunst im Heinrich-Böll-Haus Langenbroich (Heinrich Böll Stiftung, 2003)
Papayas und Bananen: Erotische und andere Erzählungen aus Zentralamerika (Brandes & Apsel Verlag, 2002)
Los centroamericanos: (Antología de cuentos) (Alfaguara, 2002)
Cuentos centroamericanos (Editorial Andrés Bello, 2000)
Cuentistas hispanoamericanas: Antología (Literal Books, 1996)
And We Sold the Rain: Contemporary Fiction from Central America (Seven Stories Press, 1996, 2nd Edition [1988])
Lovers and Comrades: Women's Resistance Poetry from Central America (The Women's Press, 1989)
You Can't Drown the Fire: Latin American Women Writing in Exile (Cleis Press, 1988)
Ixok Amar-Go: Central American Women's Poetry for Peace/Poesía de mujeres centroamericanas por la paz (Granite Press, 1987)
Residencias, premios, reconocimientos
-Abril 2004: placa de reconocimiento por obra literaria con motivo del Día Mundial de la Propiedad Intelectual, otorgado por diversos organismos de la Empresa Privada Salvadoreña y el Ministerio de Economía de El Salvador.
-Enero 2003: Ganadora del Primer Premio Centroamericano de Novela “Mario Monteforte Toledo”, con la novela “Memorias del año de la Cayetana”, posteriormente publicada como "A-B-Sudario".
-Enero 2002: Ganadora de los Décimos Juegos Florales de Ahuachapán (concurso nacional), en rama de cuento, con el libro “Crónicas para sentimentales”.
-Escritora residente en La Maison des Écrivains Étrangers et des Traducteurs, Saint-Nazaire, Francia, 16 de Octubre al 26 de Noviembre, 2000.
-Escritora residente en la Heinrich Böll Haus, Langenbroich, Alemania, patrocinada por la Heinrich Böll Stiftung, 6 de Febrero al 20 de Junio, 2000.
Ponencias
-Literatura en Centro América: invisibles a plena vista, encuentro “Valiente Mundo Nuevo”, encuentro de escritores latinoamericanos organizado por Fundación La Caixa, Lleida y Barcelona, Abril 2005.
-La niña en el círculo de fuego: Reflexiones en un cruce de caminos, Encuentro de escritores centroamericanos “Escribir desde el Centro de América”, Casa de América, Madrid, España, Mayo 2004.
-Los Hijos de Sísifo: ¿por qué escribir en El Salvador de hoy?, Décimo Congreso Internacional de Literatura Centroamericana CILCA, Berlin, Alemania, Abril 2002.
-Los Inclasificables: escritores salvadoreños hoy. Conferencia “Escritores Centroamericanos Hoy”, Universidad de Eichstätt, Alemania, Abril 2002.
-¿Subversión o moda?: el mito del vestidito rosado, reflexiones sobre el concepto de literatura femenina, Universidad de Bretaña del Sur, Lorient, Francia, 29 de Noviembre 2000. Una versión inicial de esta ponencia fue publicada en la revista Artefacto, Nicaragua, 2º semestre de 1999.
-Lectura y discusión en el taller “Hablan los géneros, propuestas literarias”, como parte del congreso “Democracia de géneros 2000. Multiplicidad de visiones – visiones múltiples”, organizado por la Heinrich Böll Stiftung en la Universidad Humboldt de Berlin, Alemania, 3-4 de Noviembre 2000.
-La niña se ha vuelto loca (por una profesionalización del escritor), presentada en la Primera Conferencia Internacional de Cultura y Literatura Centroamericana, Arizona State University, Tempe, Arizona, USA, 8-10 Abril de 1999.
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